Go expresa movimiento, iniciativa, camino, acción y actitud. Implica tener un sueño, un proyecto, una esperanza hacia la que caminar.

Es el grito de “guerra” como familia trinitaria, como equipo, como un solo cuerpo. Juntos caminamos hacia el mismo sitio, y nos sentimos unidos en esta misión. Trabajar la figura de Moisés como hilo conductor durante todo el curso nos permite unir este concepto de camino y puesta en marcha con el de la libertad. La libertad como camino hacia la verdadera transformación personal y social. La libertad como herramienta que Dios pone en nuestras manos para construir una esperanza.

Dios hace lo impensable, lo inimaginable para liberar a su pueblo. Un curso que planteamos como el éxodo hacia la Tierra Prometida, hacia la Libertad. El Dios de Moisés está en movimiento en la medida que acompaña a su pueblo hacia la tierra prometida. Es un Dios sensible a los padecimientos de su comunidad, que sale de sí mismo para revelarse a Moisés y conducirlo a Canaán. Un Dios que se revela para salvar a su pueblo de la esclavitud no es un dios hierático, estático, pétreo; es un Dios vivo, que ama y sufre. 

 

Como ya sabéis, cada año nuestra Fundación se compromete con un proyecto solidario vinculado con la educación. Durante el curso, desarrollamos acciones destinadas a sensibilizar a los alumnos ante realidades distintas, a crear en ellos una conciencia ante situaciones injustas y a recaudar los fondos necesarios que requiere el proyecto en concreto. La participación en estas acciones está abierta a toda la comunidad educativa de los quince centros de FEST.

Este curso, nuestro proyecto solidario es “Go. Congo”. Su objetivo es financiar la ampliación de un colegio de la Congregación de Religiosas Trinitarias de Valence en la capital de la República del Congo. El colegio, Notre Dame de la Confiance, tiene una superficie de 553 m2 y está en Barrage-Kinsoundi, un barrio desfavorecido de la periferia de Brazzaville, junto a la central hidroeléctrica de Djoué.

En 2001, Brazzaville era una capital totalmente destruida por la guerra. Un grupo de tres religiosas trinitarias se percató de que era necesario construir un colegio para esta zona de las afueras de la ciudad en la que muchos niños y jóvenes no tenían acceso a la educación. Para su construcción recibieron ayuda de la Congregación y de la embajada de Francia en Congo. Cuando abrieron sus puertas contaban con 35 alumnos. El proyecto se ha consolidado y actualmente en sus aulas hay 630 alumnos en las etapas de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato y son un total de 47 docentes.

La población ha seguido creciendo y de nuevo es necesario dar una respuesta a la demanda de escolarización de más niños y jóvenes que solicitan plaza en la institución. Por ello, es preciso construir un nuevo edificio que albergue cuatro nuevas aulas para Secundaria y un despacho. Además, esta necesidad de ampliación se ajusta a la imposición por parte de las autoridades del Ministerio de Educación del país de separar en distintos edificios las aulas correspondientes a Infantil y Primaria de las de la etapa de Secundaria.